lunes, 1 de julio de 2013

CONTRA TODOS

Queridos amigos:

Uno de los relatos más fantásticos de los entretelones del régimen nazi es el que describe la creencia que un grupo de pseudo científicos habían generado en Hitler, acerca de que la tierra no era cóncava sino convexa y que por consiguiente no habitamos en el exterior del globo sino en su interior.  Atento a las ventajas bélicas que podía obtener de este descubrimiento para localizar y atacar a las fuerzas enemigas, el Führer habría financiado diversos experimentos que naturalmente no tuvieron éxito y que disgustaron a  los verdaderos científicos  del régimen quienes, obviamente, no se habían animado a contradecir al dueño del poder.


La moraleja de esta historia es que si un líder político tiene suficiente autoridad para hacer lo que desea, inspira  un temor tal que disuade a quien puede aconsejarle sanamente y es suficientemente  ignorante en ciertas materias como para desconocer lo básico de ellas, los errores a los que puede arrastrar a su país son inconmensurables. 


Es solo  bajo estas premisas que podemos encuadrar la forma insensata en que la Argentina se va aferrando a teorías económicas de probada ineficacia y obsolescencia, se aísla del mundo globalizado y pretende desde su cada vez más postrada situación económica dar lecciones planetarias y ponerse como ejemplo de  un nuevo paradigma de gestión que desafía, en su versión oficial, a los datos más evidentes de la realidad.

Sabemos que hemos pasado del primer al cuarto lugar como exportadores de carne vacuna en Sudamérica luego de Brasil, Uruguay y Paraguay a partir de las erróneas políticas públicas aplicadas en ese ámbito de producción. Esta semana se ha hecho pública la carencia de trigo, largamente anunciada por la gente del campo y que ahora se ha concretado con un aumento vertiginoso en el precio del pan y la prohibición del Secretario de Comercio para continuar exportando harina, hecho particularmente doloroso en el país que fuera  llamado “el granero del mundo” . También debemos considerar que continua  aumentando mes a mes el drenaje de divisas para cubrir el déficit energético que siguió a la pérdida del autoabastecimiento de combustible y que contribuye a que las reservas lleguen al menor nivel desde el  año 2007 con una caída de 6134 millones de dólares en el primer semestre, a pesar del brutal cierre  del mercado de cambio que impide a los argentinos adquirir divisas para viajar, ahorrar o acceder a bienes valuados en dólares.


Largo sería relatar el proceso por el que la señora presidente ha logrado una cuota tan inusual de poder, que le permite aprobar leyes inconstitucionales en dos semanas con el apoyo ciego de legisladores sin criterio propio y la inoperancia de un  poder judicial que solo recientemente ha demostrado atisbos de reacción cuando el avasallamiento  institucional llegó a su propio espacio. Ahora, con ese poder consolidado, la presidente se lanza contra todos los que de alguna manera se oponen a su voluntad, agravia, burla, baila y se adueña   de los actos públicos, institucionales o partidarios, cuya naturaleza mezcla en el comienzo de una campaña política decisiva.

A  la presidente la han convencido de las ventajas de una economía cerrada y de que es posible en el siglo XXI “vivir con lo nuestro” poniendo trabas al comercio y al funcionamiento de las empresas que podrían traer inversiones y generar trabajo genuino, entendiendo por tal al que no resulta de subsidios disfrazados de empleos. Parece creer realmente que la inflación es  un invento opositor y ni siquiera el hecho de que se haya acabado el abecedario para nominar a los billetes de cien pesos, que a partir de ahora deberán utilizar series de dos letras, ha servido para darle un toque de alerta. Rodeada de denuncias de corrupción, de tragedias ferroviarias y de demandas de seguridad, persiste en su relato auto elogioso y nos muestra triunfante las listas de candidatos, todos ellos elegidos  por ella misma, con los que piensa prolongar su periplo por otras décadas de poder solitario y destructivo.


La Corte Suprema de Justicia de la nación ha sido quien puso un primer freno a tanto dislate declarando la inconstitucionalidad de la ley que intentaba poner en las listas de los partidos políticos a los integrantes del Consejo de la Magistratura. De esta manera no solo frustró el avance del poder ejecutivo sobre la independencia de los jueces sino que evitó que la elección de legisladores por provincia tuviera una lista de carácter nacional que permitiera unificar la campaña. Esta actitud de la Corte la transformó de inmediato de respetada institución en inaceptable corporación opositora, a los ojos del gobierno. La señora presidente la criticó en cada acto público y en sus incursiones en las redes sociales. De la palabra se pasó rápidamente a la acción y tomó público conocimiento que la AFIP había iniciado una investigación contra el  presidente de la Corte  y dos de sus hijos. También anotamos que el diputado oficialista Carlos Kunkel presentó un proyecto de ley para quitarle a la Corte el manejo de sus facultades presupuestarias y administrativas y transferirlas al Consejo de la Magistratura y del acto encabezado por militantes  y algunos funcionarios judiciales, en que se hizo mofa de los miembros de la Corte. El ataque es en toda la línea no solo por el fallo emitido sino por los que resta emitir, entre los que se cuentan el control de los medios, la confiscación del terreno que ocupa la Sociedad Rural y las disputas por fondos reclamados por las provincias. La oposición apoya a la Corte, el derecho la ampara, pero el nivel de poder del gobierno pone el resultado de la disputa en terreno incierto y, sin dudas, muy perjudicial para la salud de la república.


También expresamos  nuestra tristeza  porque a la decisión  del recambio de los Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y del Estado Mayor Conjunto,  dispuesta esta semana, se le adicionó el retiro obligatorio de 35 generales, almirantes  y brigadieres. Es importante destacar que estos militares son funcionarios de carrera con alrededor de 35 años de servicios, un mínimo de ocho años de estudios específicos, título universitario y un esmerado proceso de selección que se perfecciona con el análisis y aprobación de su  ascenso por parte del senado  de la nación. Su prematuro retiro,  sin existir razones políticas  o fallas profesionales que lo expliquen, es una enorme pérdida de recursos humanos valiosos  cuya formación representó un significativo costo que ahora se pierde con perjuicio para las instituciones que contaban con su experiencia y conocimientos y la natural frustración de los causantes.


Entre los signos favorables en medio de tanta sinrazón debemos citar la marcha espontánea que reunió a más de 20.000 personas en Rosario en contra del narcotráfico con participación de dirigentes de distintos partidos políticos. Esta es una reacción saludable que surge después de que se registraran 107 homicidios vinculados a la lucha entre bandas de traficantes en esa ciudad y de que la ONU informara que Argentina es el tercer país en cantidad de partidas de cocaína, solo superado por Brasil y Colombia. Es hora de que el gobierno nacional, principal responsable de la lucha contra el flagelo de la droga, asuma  esta realidad trágica  y la enfrente con todo el peso de la ley y el poder del Estado.

Pero el gobierno parece que solo atiende a otra lucha que lo obnubila, la lucha electoral.  La presidente llevó  su primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires a un acto de remodelación de un hospital en la Ciudad de Buenos Aires según su ya inveterada costumbre de mezclar los actos institucionales con su  campaña política, lo que ya es aceptado con una resignación inaceptable por la oposición. También presentó a sus candidatos en un acto con características de “acto de campaña” en el micro estadio de Argentinos Juniors, aunque, según la ley que ella misma promulgó, la campaña comienza recién el 12 de Julio. En esa ocasión, como es de rigor, fue la única oradora, marcando la impersonalidad y la irrelevancia que asigna a los futuros legisladores representantes del pueblo.

El gobernador Scioli, sumado a la campaña electoral del oficialismo, justificó su actitud diciendo “no voy a llegar a cualquier precio, pisoteando o traicionando”. Sin embargo, acepta pagar el precio de no pelear por la coparticipación que le corresponde a la Provincia de Buenos Aires, reemplazando esos fondos por cargas tributarias que castigan y mortifican a quienes confiaron en él y lo votaron como gobernador. Contradicciones que surgen de argumentos adoptados para justificar actitudes asumidas bajo el temor y la presión.


Mientras, en un encuentro casual, un viejo conocido sabedor de mi actividad política me hizo la pregunta  que inquieta a muchos ciudadanos de la provincia de Buenos Aires ¿Es Massa  un caballo de Troya del gobierno? Pregunta sencilla, respuesta difícil. La presidente le ataca aunque sin nombrarlo, pero eso no es dato porque la señora está contra todos. Lo que es evidente, es que la posición indefinida de Massa le permitirá cualquier jugada en el futuro, lo que representa una posición políticamente muy hábil pero muy poco segura para quienes desean tener la certeza de que este modelo negativo no tendrá continuidad,  que no habrá reforma constitucional y que los culpables de actos de corrupción tendrán un condigno castigo. Para contar con esa certeza es que nos hemos sumado a Venegas en la alianza sugestivamente denominada Unión con Fe, en la que compartimos principios y valores de raíz nacional, cristiana y patriótica, además de contar con las seguridad de que estaremos enfrente de cualquier intento de continuismo re eleccionario.


Es un hecho que en esta elección legislativa, más importante  que “ganar” sumando diputados en una sola lista es votar  representantes que nos den certeza de que una vez en el Congreso no se venderán ni cambiarán su camiseta. Por eso, los votos que den diputados  a fuerzas minoritarias pero bien definidas en sus actitudes,  no son votos perdidos sino votos seguros para la causa de la república.

Nos despedimos lamentando que el gobierno y la señora presidente  que lo conduce adopten la posición de que hay que estar con ellos o contra ellos, forzándose en la práctica a estar contra todos los que no se rindan y no  se resignen a rendirle pleitesía. Ese estar contra todos, los pone contra la Argentina misma  y eso es definitivo porque al final del camino, la Argentina vencerá.
Un abrazo para todos

Juan Carlos Neves, presidente de Nueva Unión Ciudadana

Twitter    @NevesJuanCarlos