viernes, 17 de mayo de 2013

FALLECIÓ EL TENIENTE GENERAL (R) DON JORGE RAFAEL VIDELA



El señor Teniente General (R) Don Jorge Rafael Videla, ex presidente de facto, falleció esta mañana por muerte natural. 

Siendo el Preso Político N° 204 que fallece Había recibido injustamente varias condenas a perpetua por supuestos crímenes de lesa humanidad. Estaba preso en el penal de Marcos Paz. Se consideraba un Preso Político y opinaba que era el último acto de servicio que debía cumplir por la Patria. En esa condición recientemente había decidido no declarar más, para no avalar la injusticia de la venganza montonera por la derrota militar que le había infligido a la organización terrorista. Asimismo se había hecho totalmente responsable de lo actuado por todos sus subordinados, cumpliendo sus órdenes, leyes y reglamentos vigentes durante la Guerra revolucionaria.


El señor Teniente General (R) Don Jorge Rafael Videla, de 87 años, falleció esta mañana en el penal de Marcos Paz, donde cumplía una condena a prisión perpetua por supuestos delitos de lesa humanidad, sentenciado  por pruebas insuficientes y no debidamente probadas.

El militar falleció en su celda del módulo 4 del Complejo Penitenciario Federal 2, de la ciudad de Marcos Paz.  El parte médico oficial señala que al general Videla “se lo encontró en su celda, sin pulso ni reacción pupilar, por lo que se le realiza un ECC (electrocardiograma), constatándose su óbito, siendo las 08.25 horas del día de la fecha”. La noche anterior no había podido cenar, por su estado de salud, y no fue atendido debidamente por el personal del Servicio Penitenciario Federal. Según informes de la autopsia, el general Videla habría muerto a consecuencias de fracturas y una hemorragia interna, es válido suponer que el estado incurrió en abandono de persona al evacuarlo a tiempo y a un nosocomia adecuado para su atención.


El señor Teniente General Don Jorge Videla, como Comandante en Jefe del Ejército Argentino, encabezó la Junta Militar integrada además por el Almirante Emilio Eduardo Massera (Armada Argentina) y el Brigadier General Orlando Ramón Agosti (Fuerza Aérea)  que el 24 de marzo de 1976 derrocó al gobierno corrupto e ineficiente de María Estela Martínez de Perón (a) Isabelita, lo hizo a instancias de los líderes políticos de la época y de la mayoría de la sociedad argentina.


Tras el regreso a la democracia en 1983, el señor Teniente General (R) Videla  fue  condenado en el mediático juicio a las Juntas Militares realizado en 1985. Fue condenado a prisión perpetua por supuestos crímenes de lesa humanidad, nunca debidamente probados, sólo cumplió cinco años de prisión efectiva porque en 1990 el presidente Carlos Saúl Menem lo indultó y dictó su excarcelación.

Quienes lo conocimos sabemos que el general fue una víctima de las circunstancias, nunca tuvo apetencia de poder y siempre se destacó por su humildad, modestia y austeridad. La inoperancia del partido justicialista en el gobierno que fundió al país, la violencia de las organizaciones terroristas que bañaban en sangre a la Nación y el reclamo de sus conciudadanos lo llevaron a ocupar la primer magistratura del estado cuando no estaba en sus aspiraciones profesionales.


Él mismo reconoció que el PRN a partir de 1978 no tenía razón para continuar en el poder, otros militares opinaban en contrario y continuaron sosteniendo un proceso político que se encontraba desgastado y con sus principales objetivos cumplidos. De allí hemos heredado la derrota de Malvinas, la entrega desordenada del poder a los políticos, los juicios de lesa humanidad –con el consiguiente deterioro del derecho y la justicia–, la demolición de  las FFAA y FFSS con la consiguiente falta de Defensa Nacional y el estado autoritario del poder de turno que avasalla a la república y sus ciudadanos.


Señor General Videla, si usted estuviera como Jefe del Estado Mayor del Ejército Argentino, tenemos la plena seguridad que el poder no se hubiera animado a tanto. Usted fue el fiel centinela de la República, reciba nuestro reconocimiento, gratitud y dolor por su partida a la casa del Padre. Allí seguramente encontrará la paz que no supimos darles sus conciudadanos, aquellos que oportunamente recurrimos a usted.


Aprovechamos para hacer llegar nuestras sinceras condolencias a su familia, amigos, camaradas y allegados; quienes solo en el amor a Dios y la esperanza de vida que Cristo nos legó, podrán encontrar la sutura a tan grande herida. Rogamos una oración en su memoria y que Dios lo guarde junto a su santa gloria.

También pedimos a todo el pueblo argentino no hacer leña del árbol caído, esta mañana hemos escuchado de todo… nadie tiene derecho a sentir alegría por una muerte. Solo Dios y la historia podrán emitir su justo veredicto.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre