viernes, 27 de febrero de 2015

QUE ALGO KAMBIE PARA QUE TODO SIGA IGUAL


En el día de ayer y tal cual era previsible, se aprobó la nueva ley de inteligencia presentada por el gobierno KK, con la colaboración inestimable de los fundamentadores lenguaraces de siempre y legiones de levantamanos adscriptos a la obediencia debida.

De alguna manera se ha decretado  el desguace de una estructura obsoleta al servicio  de cualquier interés menos el del Estado Nacional y que durante más de una década sirvió eficazmente a quienes ahora la objetan y descalifican. Y surgirá por lo visto  una herramienta más adaptada a los propósitos de la facción que gobierna, obligada a dejar el poder en breve tiempo, pero solo formalmente.


La primera pregunta que surge consiste en saber quién o quienes asumirán la responsabilidad de dicho cambio.
Existen indicios de que el kapricho imperial ha determinado  que la principal conducción implícita de esta reorganización, tendrá como orientadores preclaros a Máximo Play Station y los chikos y chikas de la Kampora. Si no fuera que vivimos en Argenzuela, deberíamos pensar inmediatamente que ésta es una broma casi macabra, pero todo es posible en la dimensión desconocida.

De una forma o de otra  quienes estarán  ansiosos para tener la oportunidad de ingresar en el nuevo-viejo organismo a fin de reforzar a los que ingresaron antes, serán los chikos mencionados, sin interesar que sepan algo de la tarea tan particular que les podría ser asignada.
Es muy probable también que la inflación de personajes así nombrados, obligue a organizar turnos para ocupar oficinas y escritorios. Es lo que ocurre en otras reparticiones y parece arrojar buenos resultados, sino para la función, por lo menos para la kausa.

Es obvio mencionar que la inteligencia es algo muy trascendente para dejarla en manos de aprendices o mistificadores, pero en nuestro país, con diversas particularidades y metodologías en los distintos gobiernos,  ha sido siempre así, especialmente luego del advenimiento de esta democracia desnaturalizada y tramposa.  Y los pobres o complacientes argentinos estamos acostumbrados a esas anormalidades sistemáticas y más aún hasta lo toleramos como algo normal. Así nos va...

Es mucho lo que se puede mencionar técnicamente sobre la Inteligencia Estratégica y Política, pero en esta ocasión me limitaré a marcar algunos puntos que en las presentes circunstancias me parecen más gravitantes.


En primer lugar la inteligencia es una herramienta, más bien un arma, al servicio del Estado. Por su características técnicas y operativas debe ser conducida por hombres honestos, idóneos, patriotas y leales a los intereses superiores de la sociedad. No se pueden inventar sujetos capaces para ese fin,  por ser amigos o testaferros del gobernante de turno. Y si eso ocurre, de allí para abajo, las consecuencias son imaginables y los daños al interés público casi irreparables. En este ámbito, más que en ningún otro, el ejemplo desde arriba  es inestimable e imprescindible.

Las actividades de inteligencia y contrainteligencia, son por naturaleza secretas y esta premisa debe cubrir a sus ejecutores, quienes en muchas circunstancias deben poner en juego sus vidas a fin de, obtener información valiosa para su empleo por la defensa y seguridad nacional.
Y ese es el objetivo indeclinable, insustituible, esencial..., que no puede ser manejado a voluntad por quienes conforman el gobierno de turno. Es decir entonces, la lealtad de estos funcionarios debe ser prioritariamente hacia el Estado, por sobre cualquier otra consideración.
Desnaturalizar su tarea a partir de la asignación de misiones domésticas, subalternas, tramposas y facciosas, da lugar indudablemente a la licuación de su vocación  y de allí a la pérdida de su honestidad y la venta de su conciencia, hay un solo paso.

Cuando el durmiente De la Rúa, se hizo cargo de la presidencia de nuestra pobre república,  designó como máxima autoridad de la institución, a un sujeto aparentemente idóneo en negocios agropecuarios. Pues bien, su primera genialidad para constituir un sistema adicto; ¡¡¡¡¡fue contratar a una empresa extranjera para hacer un estudio de la estructura del sistema, plantilla de personal y misiones de cada uno!!!!
Rompió así, con esta medida inconsulta e irreflexiva el secreto tradicional, que mal o bien todavía funcionaba, para entregarlo a un extraño en condiciones de vender información clasificada al mejor postor. Inaudito, increíble, irresponsable, pero así ocurrió y ese manoseo no fue en vano.

La misión de la institución de inteligencia y sus acciones derivadas surge en forma directa del Plan de Inteligencia Nacional que a su vez es parte de la Apreciación de Política y Estrategia General, que debe ser elaborada por cada gobierno para avanzar hacia el logro de los objetivos y metas trascendentes del Estado, en total consonancia con lo elaborado por el gobierno anterior y el que seguirá.
La continuidad, identificación y consistencia entre los
conductores de distintos partidos y una actitud coherente y eficaz en la política instrumental, son indispensables para el éxito de las acciones grandes, pequeñas y medianas, quizás todas ellas diferentes pero absolutamente convergentes.
Aquí no se trata de que sean radicales, peronistas, socialistas, de izquierda, de arriba o de abajo. Se trata contundentemente de los intereses superiores de la nación. Y eso aparentemente no ha sido comprendido ni practicado, especialmente a partir de la llegada de esta ficción de democracia, por los diferentes gobiernos de turno.
Por lo tanto no llama la atención que no hayan existido planes nacionales consensuados; o porque no se entiende o no se ha querido instrumentarlos.

Entregar la estructura de inteligencia en manos de quienes no saben nada y su único propósito es ser complaciente con el mandamás de turno, produce destrucción sistemática, desmotivación y resultados escandalosos. ¿Qué empresa puede subsistir en cualquier ámbito, si para su administración y operación se elige a inútiles, que inclusive se jactan de ese disvalor?

La SIDE; SI o como se intente bautizarla ahora; es la columna vertebral del Sistema de Inteligencia Nacional. Los otros organismos de inteligencia de las FFAA, de Seguridad, Policiales, ministeriales (especialmente RREE) y hasta provinciales son miembros de ese sistema.
Es inconcebible imaginar que cada uno de los mencionados instrumentos, se pueda mover en forma absolutamente independiente y peor aún, con rivalidades, celos, deseos de preeminencia, conflictos y pujas de intereses entre los mismos. Y esto  ocurre cuando en el nivel y la especificidad de cada área,  el mandamás de turno les impone misiones ajenas a su función, subalternas y sectarias y los incita a desconocer su dependencia técnica con el organismo principal.

Los carpetazos para perseguir y coaccionar opositores; las amenazas organizadas para su implementación por distintos medios de comunicación y  operaciones para condicionar las resoluciones de funcionarios de otros poderes y lograr adhesiones; la contratación y apoyo de sicarios, el armado de acciones psicológicas para desacreditar personas y o instituciones, todo ello y otras metodologías posibles, forman parte de la desnaturalización de un instrumento fundamental  que debe permanecer siempre y sin condicionamientos  ¡¡¡¡AL SERVICIO DEL ESTADO !!!!

Consecuentemente el instrumento para articular esas convergencias y lograr la complementación de niveles, ámbitos y especificidades hacia un objetivo superior,  es la Comunidad de Inteligencia Nacional, conformada por comunidades operativas en las distintas jurisdicciones.
De otra forma es imposible pensar seriamente que la actividad de inteligencia pueda ser efectiva y eficiente para la conducción suprema del país.
Si las anormalidades mencionadas persistieran en los hechos, tal como lo observamos y percibimos en la realidad actual, estaríamos demostrando un primitivismo inexplicable y vergonzoso.
Reiteramos una vez más, el sistema de inteligencia no debe ser una herramienta para beneficiar intereses personales y o facciones, dirigida por individuos incapaces e irresponsables.

Otro factor de considerable importancia para el funcionamiento adecuado de esta estructura es la disponibilidad de recursos para implementar las acciones que correspondan.
Recursos que deben ser empleados con la mayor reserva, seriedad, honestidad y  eficiencia.
Este es el origen y la necesidad de las llamadas "partidas secretas", que todos los elementos disponen en mayor o menor magnitud y que en el caso de la SI, SIDE o como se quiera llamar, son cuantiosos.
Naturalmente es un medio impresionante al servicio de gobiernos y funcionarios habilitados y una fuente constante de tentación para hacer lo que se les ocurra sin dar cuenta a nadie. Menos aún concebir que son un coto de caza de gobernantes y funcionarios cómplices
Y resulta necesario por la índole de actividades que en esta particular área  se desarrollan que estos recursos se puedan, instrumentar y conducir constantemente, con presteza y optimización de resultados.


En las experiencias vividas durante los treinta y tantos años de democracia fallida, podemos mencionar, sin agotar el inventario de hechos reprobables, transgresiones ejecutadas por todos los gobiernos.
Durante el alfonsinato para inventar un complot que permitiera efecto electoral favorable; en ocasión del menemato el empleo habitual e indiscriminado de sobres voladores para comprar jueces, periodistas y opositores; en el turno del gran durmiente la disposición de fondos para posibilitar las coimas en el senado, finalmente  a partir del kichnerato la suma de lo mencionado y muchas transgresiones sistemáticas más.
No cabe duda que los recursos secretos son la llave para el funcionamiento eficiente de la estructura de inteligencia, pero; ¿quién le pone el cascabel al gato?

Si bien se puede hablar mucho más sobre una temática tan apasionante, creo haber mencionado lo fundamental.
Aquí y ahora se abre un camino que llevará con bombos y platillos a la situación de que algo cambie para que nada cambie. Y todo seguirá igual aunque quizás con un nombre más elegante. Y los vicios no serán erradicados porque no hay voluntad política para ello. Y los arkitektos de esta reformulación exhibirán impúdicamente su diploma de ignorancia absoluta sobre lo que deben gestionar, como una calificación indispensable para cumplir su tarea similar a la de un elefante en un bazar.

Por lo menos, así, lo veo yo.


El Soldado Desconocido